jueves, 9 de febrero de 2012

Mujer árbol






Tú sabes de maderas, la boca te florece
y enraízas volando corazón hacia adentro
como una flecha viva que embaraza a las Almas,
que anuncia primaveras y recita
las tablas de La Ley.

Todo huele distinto cuando al fin te pronuncias
desnuda en la arboleda que se deshace en frutos
desde tus ojos altos, desde tu mano leve,
porque el día es posible si alimentas
la luz con tu universo.

Cuál árbol te dejó la palabra semilla,
la sombra cabellera trenzando tomeguines,
la tendencia a ser mártir hasta cuando te asomas
como un susto en el verde, y roja pulpa:
mujer fructificada.

No tienes que decirlo, lo grita tu presencia,
la edad de tus anillos tatuados en el tiempo,
tu hembritud que delira la abundancia de un parto
donde los niños duren y la muerte
signifique otra vida.

Pastor Aguiar

Foto de mi madre



Hoy miraba una foto de mi madre
y era joven aún, casi imposible
para esta edad de hambre sin orillas.

No vi mis huellas en su rostro párvulo,
era como saberme en el olvido,
disfraz de todavía dando tumbos
de puerta en puertas.

Ya no es la misma, me encontró una noche
de oscuros sortilegios, le dolí
con un dolor de hijo inesperado
y me gritó de golpe.

Nunca me dijo Amor como se dice
por costumbre, no supe su sonido
de música inquietante.

La tengo en la repisa del asombro
parecida al silencio.

Pastor Aguiar.

lunes, 6 de febrero de 2012

Ese mar




Cuál rumbo lleva el agua siendo mar;
yo lo miro regreso de partida,
el antes y después, como si ojos
vaciaran sus espejos en la cuenca
donde el pez es metáfora.

Un león en la palma de la tierra
engatillando furias que mistifica el hombre
aunque al hombre le faltan dimensiones
para medir tal verbo.

Tantos días vagué sobre su lomo
con mi silencio a cuestas, y me cupo
toda su sal en una lágrima
que lloro todavía.

Iba a hablar de los mares, pero digo
asuntos diminutos, digo sed,
humedad que no sacia la memoria
del agua que me erige en carne y hueso.

Me falta algún naufragio,
tal vez muchos naufragios donde halle
mi cuerpo sin orillas: La palabra
sin cauce que mutile.

Ya seremos lo mismo como siempre
demuestra la ceniza.

Pastor Aguiar